La Columna de Javier Gonzalez Moral

Javier_Gonzalez_Moral02 Periodista nacido en Argentina, ha desarrollado su carrera periodística fundamentalmente en medios españoles. Antes de ingresar en Radio Nacional de España, en 1983, trabajó en Radio Cadena Española y el diario Pueblo. En RNE fue corresponsal en Buenos Aires, México y Berlín. Como enviado especial ha cubierto numerosos acontecimientos en diversos países del mundo, especialmente en América Latina

HORAS DIFICILES PARA MUSHARRAF

Al cabo de 8 años en el poder, el general Pervez Musharraf se encuentra en su momento más complicado. Está pendiente de que la Corte Suprema decida si se puede presentar a las elecciones y renovar su cargo. Y la oposición, tanto los islamistas como los partidos tradicionales, han tomado la iniciativa y las calles de todo Paquistán.

El general que en 1999 dio un golpe de Estado incruento contra Nawaz Sharif, pretende lograr la reelección sin dejar el uniforme en el armario. Y quiere conseguirlo antes de que las elecciones generales previstas para comienzos del próximo año cambien la composición del parlamento nacional y las cámaras regionales, que se constituyen en colegio electoral y eligen al presidente. Ahora mismo las fuerzas le serían favorables, cosa que no puede asegurar después de las elecciones.

Lo que suceda en Paquistán nos interesa a todos. Es uno de los países musulmanes más grandes, con 190 millones de habitantes. Se encuentra en la frontera con Afganistán y sirve de retaguardia a los talibanes que recobran fuerzas y asedian tanto al gobierno afgano de Karzai como a las fuerzas de la OTAN. En sus madrasas se forman cientos de miles de niños y adolescentes que engrosarán las fuerzas jihadistas. Y se trata de una potencia regional y nuclear que, 60 años después de su independencia, sigue en conflicto abierto con la India.

Hasta los atentados del 11 de septiembre Musharraf apoyó a los talibanes. Desde entonces los ha combatido con mayor o menor convicción y eficacia. Hasta la toma de la Mezquita Roja de Islamabad, por parte de radicales cercanos a al-Qaeda, que sería asaltada el 10 de julio con la muerte de la menos un centenar de personas. Esto le ha valido la declaración de guerra por parte del propio Bin Laden. Pero no fue el único revés de los últimos tiempos. La Corte Suprema revocó la decisión presidencial de remover a Iftikhar Chaudhry, presidente del Tribunal Supremo. Y deportó sin contemplaciones a Nawaz Sharif, el ex primer ministro que él mismo derrocó, después de que la justicia autorizase su regreso del exilio.

Musharraf se presenta como el único que puede contener el islamismo. Y Occidente se encuentra ante un dilema ya conocido: apoyar a un dictador que supuestamente es útil a sus intereses o alentar la recuperación de la democracia. En las elecciones del 2002 los islamistas solo consiguieron el 11 % de los votos, pero todo indica que el respaldo ahora será mucho mayor.

El peor de los escenarios sería que el general-presidente decrete el estado de emergencia, anule las elecciones y se mantenga por la fuerza en el poder. Una alternativa que muchos analistas ven como posible, sobre todo si la Corte Suprema negara a Musharraf el derecho a presentarse como candidato a las elecciones presidenciales
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miércoles 25 de julio de 2007
Carta de un General Israeli

Jerusalén.- Moshe Yaalon es un general del Ejército israelí en retiro, antiguo jefe del estado mayor, que hoy publica una carta abierta al enviado del Cuarteto, Tony Blair, en el diario LMa?ariv. Considero interesante hacer una reseña como aporte para entender el conflicto, con tantas aristas, intereses y enfoques. Afirma, por ejemplo, que es falsa la idea de que la solución al conflicto palestino-israelí es la condición para estabilizar Oriente Medio. Hay otros conflictos en la zona, añade, que no tienen nada que ver, como el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente, a chiítas y sunnítas, persas y árabes, árabes nacionalistas e islamistas, etc.

Segunda idea: mucha gente en Occidente e incluso en Israel afirma que para solucionar el conflicto israelí-palestino se requiere concesiones territoriales por parte de Israel. En la situación actual, en la que el Islam jihadista es la fuerza emergente en la lucha contra Israel y Occidente, cualquier concesión isralí, territorial o de otro índole, en el marco de un acuerdo o hecho de forma unilateral, será el viento que hinche las velas del Islam jihadista. Estas concesiones no solo no ayudará a resolver el conflicto, sino que solo servirán para exacerbarlo. Lo probaría la retirada unilateral israelí de Gaza y del sur del Líbano.

No se entiende que el conflicto en la región no es territorial sino ideológico y que no se derrota una idelogía con concesiones territoriales. Una prueba es el fracaso de este enfoque antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando se intentó enfrentar de esta manera la ideología nazi.

El centro del problema entre israelíes y palestinos reside en que ningún liderazgo palestino está preparado para reconocer el derecho de los judíos a un estado, dice también este general israelí.

Una sociedad que inculca a su gente la cultura de la muerte es una sociedad con un mecanismo de autodestrucción. Véase sino Gaza. El movimiento nacional palestino es el movimiento nacional que ha recibido y recibe aún la mayor cantidad de apoyo político y financiero en el mundo, con estos resultados. ¿Qué han hecho los palestinos con los 7.000 millones de dólares que recibieron en los últimos años?, se pregunta el general israelí.

Propone Yaalon una estrategia de largo aliento que, básicamente, se aboque a reformas educativas, políticas y económicas, que puedan crear una sociedad civil que santifique la vida antes que la muerte, que defienda los derechos humanos y las libertades, que desarrolle una clase media y no una élite corrupta y millonaria. Y sugiere que no se gaste el dinero fortaleciendo a Abu Mazen (Mahmud Abbás, presidente palestino) ni a sus fuerzas de seguridad.

Para neutralizar el problema de los refugiados, por medios humanitarios, propone la creación de un fondo internacional que otorgue a cada familia una suma de dinero de entre 100.000 y 200.000 euros, a cambio de que renuncien a su estatus de refugiados.

En definitiva, afirma que el principal problema en la zona es el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente. Y la ideología del jihadismo, asegura, no puede ser derrotada sin derrotar antes a los regímenes y organizaciones que la apoyan y alimentan.

lunes 23 de julio de 2007
La Dificil Tarea de Blair

Jerusalén.- Algunos hablan de misión imposible. En la historia hay ejemplos de conflictos que han durado décadas y hasta siglos. Pero lo que no se puede negar es el reconocido entusiasmo y optimismo de Blair. Ni tampoco su éxito en otro conflicto que se enquistaba sin soluciones, como el de Irlanda del Norte.

Pero, efectivamente, el de Oriente Medio es la madre de todos los conflictos. Un primer dato a tener en cuenta es que actúa con un mandato reducido, el que le otorgó el Cuarteto, y que se reduce a cuestiones técnicas. Se le ha encargado la tarea de apoyo y fortalecimiento de la Autoridad Palestina y sus instituciones.

Aunque Blair seguramente querrá jugar un papel más activo, desde el punto de vista político y diplomático, los EEUU quieren tener el control absoluto sobre el desarrollo de los acontecimientos. E Israel no quiere intermediarios con los palestinos a la hora de negociar los asuntos de fondo: fronteras, estatus de Jerusalén y refugiados.

Está además el espinoso asunto de Hamas. El Cuarteto no quiere hablar con ellos e Israel lo consideraría inaceptable. Hamas ha pasado de rechazar el nombramiento de Blair (se mostraron indignados al considerarlo demasiado identificado con Bush), a advertirle que si los ignora su misión perderá credibilidad. Es más, Hamas dice ahora querer hablar con el ex primer ministro británico.

Pero el Cuarteto pretende justo lo contrario: anular la influencia de Hamas, para lo cual tienen que sostener a Mahmud Abbas y hacer creible y viable un gobierno palestino en Cisjordania. Unicamente la necesidad urgente de evitar una catástrofe humanitaria que ya es una realidad en Gaza, podría llevar a alguna forma de contacto con Hamas.

En cualquier caso Tony Blair está en una fase muy inicial de su trabajo. Este primer viaje a la zona es exploratorio. Viene a escuchar y a empezar a ganarse la confianza de las partes. Y uno de sus principales aliados va a ser Shimon Peres, otro incorregible optimista, dispuesto también a saltarse las reglas y los mandatos.

Claro que a Blair lo pueden neutralizar mucho más fácilmente. Que se lo pregunten si no a James Wolfensohn, que solo duró 11 meses en el mismo puesto (lo dejó en abril del 2006), y que en una reciente entrevista con el diario israelí Ha?aretz reconoció que su principal enemigo fue el gobierno de los EEUU.

 

Viernes 31 de Agosto de 2007

Guatemala, Campaña Sangrienta

Guatemala celebrará elecciones generales el próximo 9 de septiembre. Desde el pasado mes de mayo, medio centenar de personas ligadas política o familiarmente a alguno de los 14 candidatos, han sido asesinados. El socialdemócrata Álvaro Colom, favorito en las encuestas, denunció 15 bajas en sus filas.

No es un fenómeno nuevo. Cuando Guatemala recuperó la democracia (1986), después de varias décadas de sangrienta guerra civil, la herencia que dejaron sucesivos gobiernos militares, cuyas dictaduras se cuentan entre las más sangrientas del continente,. Fue la violencia y la impunidad. Solo el año pasado fueron asesinadas 6.000 personas. En la campaña electoral de hace cuatro años cayeron 28. Traficantes de droga que intentan infiltrar a todos los partidos y antiguos paramilitares se suman a los delincuentes comunes, pero todos con un enorme grado de ferocidad en sus acciones.

El ex general Otto Pérez Molina, 57 años, figura en segundo lugar en las encuestas y por tanto disputaría la segunda vuelta con Colom. Graduado en la Escuela de las Américas (la escuela de los dictadores), se da por seguro que estuvo en nómina de la CIA. Fue jefe del G-2, la inteligencia militar, cuya sede estaba en el cuarto piso del Palacio Nacional y que fue la verdadera máquina del terror durante la dictadura. Fue también comandante de la base de Quiché, la zona donde más se sufrió la guerra (1960-1996), y donde el ejército usó la táctica de tierra arrasada y aldeas estratégicas.

No hay que olvidar que los militares guatemaltecos son, probablemente, los primeros en América Latina en recurrir de manera sistemática a la desaparición forzada de personas. Método que empezaron a usar el 6 de marzo de 1966, cuando fueron ejecutados clandestinamente más de 30 miembros y simpatizantes del Partido Guatemalteco del Trabajo (comunista), incluyendo a su líder, Víctor Manuel Gutiérrez.

Pérez Molina tomó el relevo del ex general Efraín Ríos Montt en su intento de poner a un general ligado con el pasado en el Palacio Nacional. Incluso heredó el apoyo incondicional de la creciente comunidad evangélica del país, que tenía en Ríos Montt un furioso predicador, al mismo tiempo que ejercía la presidencia de facto.

Pérez Molina se retiró del ejército en el 2000 y fundó el Partido Patriota. Se autoproclama como el “general de la paz”, aprovechando que fue uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz, en nombre del ejército. Y promete acabar con la violencia en seis meses si gana las elecciones. Naturalmente, el método es la mano dura. Para ello recurriría al ejército, durante los tres primeros años de su eventual mandato, mientras se reestructura la corrupta Policía Nacional Civil, fruto de los Acuerdos de Paz.

También se presentará en estas elecciones Rigoberto Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, que aspiraría a ser la primera mujer indígena en ser presidenta en América Latina. Pero, más allá de su buena voluntad y su falta de recursos, está hundida en las encuestas. Al punto que ya declaró que después de las elecciones se dedicará a fortalecer el movimiento político Winap, un partido indígena del que será secretaria general.

Las esperanzas que trajo el fin del conflicto armado, se han visto frustradas, igual que pasó en otros países de América Central. Guatemala sigue siendo un país profundamente desigual y con un 80 % de su población viviendo en la pobreza.
Amnistía Internacional** ha denunciado que millones de guatemaltecos están atrapados en un círculo de pobreza, violencia, discriminación e impunidad. Y esta parece ser, lamentablemente, la perspectiva para Guatemala después de estas elecciones.

 

Amnistía Internacional**

Miles de personas siguen en paradero desconocido en todo el mundo

“Desaparecer” es perderse, desvanecerse, dejar de ser. Pero las personas “desaparecidas” no se han esfumado sin más. Alguien, en algún lugar, sabe lo que les ha ocurrido. Alguien es responsable.

Las desapariciones forzadas no son un hecho del pasado. Siguen produciéndose en países de todo el mundo, como Argelia, Colombia, Nepal, Rusia, Sri Lanka o la antigua Yugoslavia, por mencionar sólo algunos. Estados Unidos, en ocasiones con la complicidad de otros gobiernos, ha sido responsable de la desaparición forzada de personas detenidas en el contexto de la “guerra contra el terror”. Quienes cometen estos crímenes lo hacen con casi total impunidad.

Cada desaparición forzada viola un amplio espectro de derechos humanos: el derecho a la seguridad y a la dignidad de la persona, el derecho a no ser víctima de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, el derecho a unas condiciones de reclusión humanas, el derecho a la personalidad jurídica y otros derechos relativos a las garantías procesales y la vida familiar. En última instancia, puede constituir una violación del derecho a la vida, ya que es frecuente que las personas sometidas a desaparición forzada sean víctimas de homicidio.

Así sucedió en Colombia, donde 60 paramilitares apoyados por el ejército secuestraron el 14 de enero de 1990 a 43 personas de la comunidad de Pueblo Bello (departamento de Antioquia), al parecer en venganza por el robo de unas cabezas de ganado pertenecientes a un jefe paramilitar. Las 43 personas secuestradas fueron llevadas a una finca, donde con toda probabilidad fueron ejecutadas. De camino a la finca, los paramilitares pudieron pasar sin problemas por un control del ejército, a pesar de que, según los informes, se oían gritos procedentes de los camiones.

Tras su exhumación, seis de los cadáveres fueron identificados como víctimas de los secuestros de Puerto Bello. La suerte de las otras 37 personas sigue sin conocerse. Varios paramilitares fueron condenados a prisión por matar a las seis personas identificadas, pero los autores y responsables de la desaparición forzada del resto han quedado impunes.

En enero de 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el gobierno Colombiano no había cumplido con su obligación de garantizar los derechos de las personas afectadas. La Corte expresó claramente que consideraba que las fuerzas armadas estaban implicadas en el caso y concluyó que el Estado era responsable de fomentar el desarrollo de las estructuras paramilitares y de crear, por tanto, una situación de riesgo para la comunidad de Puerto Bello.

En diciembre de 2006, las Naciones Unidas adoptaron un contundente tratado de derechos humanos, la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, cuyo objetivo es evitar las desapariciones forzadas, establecer la verdad cuando se producen, castigar a sus autores y proporcionar reparación a las personas sometidas a desaparición forzada y a sus familias.

La comunidad internacional debe asegurarse ahora de que la Convención se ratifica y se aplica eficazmente en todo el mundo.

 

miércoles 15 de agosto de 2007
La vuelta de Noriega

El general panameño Manuel Antonio Noriega, que entre 1983 y 1989 fue el hombre fuerte del país (aunque nunca fue presidente, utilizó figuras de paja), está preparando su salida de la cárcel de Florida donde pasó los últimos 17 años de su vida. Condenado a 40 años en los EE.UU. bajo los cargos de narcotráfico, saldrá de prisión al cumplir más de dos tercios de condena y gracias a su buena conducta.

El próximo 24 de agosto un juez norteamericano deberá decidir si lo libera el 9 de septiembre o lo extradita a Francia, donde fue juzgado y condenado a 10 años de prisión por lavado de dinero. En caso negativo podría volver a Panamá, donde también tiene una condena pendiente (aunque por su edad la purgaría en su casa) o ir a un tercer país.

La vuelta a Panamá es complicada para el gobierno. Muchos temen su archivo, con dossieres comprometedores sobre muchos personajes políticos. Además tiene todavía un importante apoyo entre los sectores más desfavorecidos de la población (40 % de la población está bajo el nivel de la pobreza).

La historia de Noriega, hoy con 72 años, es la de uno de los protagonistas de la convulsa historia centroamericana de los años ´70 y ´80. Había sido jefe del G2, nombre que recibía la inteligencia militar durante el gobierno del general Torrijos. Posteriormente sería el jefe de las Fuerzas de Defensa (ejército) y a la muerte de Torrijos controló además el Partido Revolucionario Democrático.

Desvirtuó la revolución torrijista (“dictadura con cariño”, según una curiosa definición). Hombre sin escrúpulos, fue agente de la CIA, aunque sería mejor decir que fue doble o triple agente: tenía buenos contactos con el régimen cubano y con el Mossad. Estableció sólidas relaciones con los sandinistas y con el cártel de Medellín. De todos se aprovechó, actuando según su conveniencia. Y, sobre todo, de acuerdo al mejor postor.

Franklin D. Roosvelt fue el autor de aquella famosa frase: “sí es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, referido al primero de los Somoza. De Noriega, el presidente Reagan y luego Bush padre podrían haber dicho lo mismo. Lo utilizaron mientras les servió, en los años convulsos de las guerras de Centroamérica. Los archivos demuestran que negoció con Oliver North incluso el asesinato de la cúpula del gobierno sandinista, a cambio de limpiar su imagen ligada al narcotráfico.

Pero llegó un momento en que a EE.UU. le resultó un estorbo. Tras la devolución del canal mediante los acuerdos Torrijos-Carter (1977) y, sobre todo, después de la muerte del carismático general, los norteamericanos pensaron que Panamá debía tener un gobierno civil, naturalmente favorable a sus intereses.

En 1984 Noriega permite unas elecciones que oficialmente ganó Nicolás Arditto (“Fraudito”) Barletta, que debe renunciar ante el clamor popular de fraude. Tras otra serie de episodios político-militares que sería farragoso detallar, las elecciones de 1989 dan la victoria, aparentemente arrolladora, al opositor Guillermo Endara. Pero Noriega anula el proceso, lo que colma la paciencia de Washington.

Además la prensa de EE.UU. empezó a hablar de sus relaciones con el Cártel de Medellín. Ya en 1978 el agente de la DEA, Avelino Fernández, denuncia sus conexiones con el narcotráfico. Después, Pablo Escobar se refugiaría en Panamá tras ordenar el asesinato del ministro colombiano de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, lo que inició el narcoterrorismo. Noriega también permitió que se instalara en la selva del Darién un gran laboratorio para producir cocaína. Esta relación duró hasta que la ambición del panameño se hizo insoportable para los narcos.

Las cuatro razones que el presidente Bush da para ordenar el derrocamiento de Noriega mediante una invasión que bautizó como Causa Justa, fueron: salvaguardar la vida de los ciudadanos estadounidenses en el país (tras algunos confusos incidentes en los que murió un marine norteamericano); defender la democracia y los derechos humanos; combatir el tráfico de drogas; y respaldar el cumplimiento del Tratado Torrijos-Carter, alegando que Noriega amenazaba la neutralidad del Canal.

No se ha podido establecer un balance de víctimas de la invasión norteamericana. Una cifra de muertos en la que coinciden diversas fuentes es la de 3.000, entre ellos el fotógrafo del diario español El País, Juantxu Rodríguez. La invasión provocó enormes daños materiales, incluyendo la destrucción del barrio del Chorrillo. Pero sobre todo, confirmó nuevamente la odiosa imagen imperial de los EE.UU., cuando se estaba produciendo el desmoronamiento de la Unión Soviética. ¿Quiso el gobierno de Washington capturar a Noriega o reafirmar su hegemonía continental? Las dos cosas, pero sobre todo la segunda.

El Panamá de hoy, presidido por Martín Torrijos, hijo del general, es muy distinto del que dejó Noriega. Aunque algunos de sus hombres lograron reinsertarse. El caso más notorio es el del actual ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco, que fue jefe de los Batallones de la Dignidad, grupo paramilitar norieguista que aterrorizaba a la oposición. No obstante el país ha dejado atrás esa época turbulenta. Vive cierta euforia económica, con un crecimiento estimado en el 2007 del 6,6 %, solo detrás de Argentina y Trinidad y Tobago en la región. Además ha recuperado su puesto como floreciente centro financiero internacional. Y ve como el turismo se convierte en una nueva e importante fuente de ingresos.

Y aunque Daniel Ortega haya vuelto a la presidencia de Nicaragua y Oscar Arias a la de Costa Rica, es evidente que la región es también muy distinta a la de las guerras de décadas pasadas.

 

miércoles 25 de julio de 2007
Carta de un General Israeli

Jerusalén.- Moshe Yaalon es un general del Ejército israelí en retiro, antiguo jefe del estado mayor, que hoy publica una carta abierta al enviado del Cuarteto, Tony Blair, en el diario Ma?ariv. Considero interesante hacer una reseña como aporte para entender el conflicto, con tantas aristas, intereses y enfoques. Afirma, por ejemplo, que es falsa la idea de que la solución al conflicto palestino-israelí es la condición para estabilizar Oriente Medio. Hay otros conflictos en la zona, añade, que no tienen nada que ver, como el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente, a chiítas y sunnítas, persas y árabes, árabes nacionalistas e islamistas, etc.

Segunda idea: mucha gente en Occidente e incluso en Israel afirma que para solucionar el conflicto israelí-palestino se requiere concesiones territoriales por parte de Israel. En la situación actual, en la que el Islam jihadista es la fuerza emergente en la lucha contra Israel y Occidente, cualquier concesión isralí, territorial o de otro índole, en el marco de un acuerdo o hecho de forma unilateral, será el viento que hinche las velas del Islam jihadista. Estas concesiones no solo no ayudará a resolver el conflicto, sino que solo servirán para exacerbarlo. Lo probaría la retirada unilateral israelí de Gaza y del sur del Líbano.

No se entiende que el conflicto en la región no es territorial sino ideológico y que no se derrota una idelogía con concesiones territoriales. Una prueba es el fracaso de este enfoque antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando se intentó enfrentar de esta manera la ideología nazi.

El centro del problema entre israelíes y palestinos reside en que ningún liderazgo palestino está preparado para reconocer el derecho de los judíos a un estado, dice también este general israelí.

Una sociedad que inculca a su gente la cultura de la muerte es una sociedad con un mecanismo de autodestrucción. Véase sino Gaza. El movimiento nacional palestino es el movimiento nacional que ha recibido y recibe aún la mayor cantidad de apoyo político y financiero en el mundo, con estos resultados. ¿Qué han hecho los palestinos con los 7.000 millones de dólares que recibieron en los últimos años?, se pregunta el general israelí.

Propone Yaalon una estrategia de largo aliento que, básicamente, se aboque a reformas educativas, políticas y económicas, que puedan crear una sociedad civil que santifique la vida antes que la muerte, que defienda los derechos humanos y las libertades, que desarrolle una clase media y no una élite corrupta y millonaria. Y sugiere que no se gaste el dinero fortaleciendo a Abu Mazen (Mahmud Abbás, presidente palestino) ni a sus fuerzas de seguridad

.Para neutralizar el problema de los refugiados, por medios humanitarios, propone la creación de un fondo internacional que otorgue a cada familia una suma de dinero de entre 100.000 y 200.000 euros, a cambio de que renuncien a su estatus de refugiados

.En definitiva, afirma que el principal problema en la zona es el que enfrenta al Islam jihadista con Occidente. Y la ideología del jihadismo, asegura, no puede ser derrotada sin derrotar antes a los regímenes y organizaciones que la apoyan y alimentan.

 

lunes 23 de julio de 2007
La Dificil Tarea de Blair

Jerusalén.- Algunos hablan de misión imposible. En la historia hay ejemplos de conflictos que han durado décadas y hasta siglos. Pero lo que no se puede negar es el reconocido entusiasmo y optimismo de Blair. Ni tampoco su éxito en otro conflicto que se enquistaba sin soluciones, como el de Irlanda del Norte.

Pero, efectivamente, el de Oriente Medio es la madre de todos los conflictos. Un primer dato a tener en cuenta es que actúa con un mandato reducido, el que le otorgó el Cuarteto, y que se reduce a cuestiones técnicas. Se le ha encargado la tarea de apoyo y fortalecimiento de la Autoridad Palestina y sus instituciones.

Aunque Blair seguramente querrá jugar un papel más activo, desde el punto de vista político y diplomático, los EEUU quieren tener el control absoluto sobre el desarrollo de los acontecimientos. E Israel no quiere intermediarios con los palestinos a la hora de negociar los asuntos de fondo: fronteras, estatus de Jerusalén y refugiados.

Está además el espinoso asunto de Hamas. El Cuarteto no quiere hablar con ellos e Israel lo consideraría inaceptable. Hamas ha pasado de rechazar el nombramiento de Blair (se mostraron indignados al considerarlo demasiado identificado con Bush), a advertirle que si los ignora su misión perderá credibilidad. Es más, Hamas dice ahora querer hablar con el ex primer ministro británico.

Pero el Cuarteto pretende justo lo contrario: anular la influencia de Hamas, para lo cual tienen que sostener a Mahmud Abbas y hacer creible y viable un gobierno palestino en Cisjordania. Unicamente la necesidad urgente de evitar una catástrofe humanitaria que ya es una realidad en Gaza, podría llevar a alguna forma de contacto con Hamas.

En cualquier caso Tony Blair está en una fase muy inicial de su trabajo. Este primer viaje a la zona es exploratorio. Viene a escuchar y a empezar a ganarse la confianza de las partes. Y uno de sus principales aliados va a ser Shimon Peres, otro incorregible optimista, dispuesto también a saltarse las reglas y los mandatos.

Claro que a Blair lo pueden neutralizar mucho más fácilmente. Que se lo pregunten si no a James Wolfensohn, que solo duró 11 meses en el mismo puesto (lo dejó en abril del 2006), y que en una reciente entrevista con el diario israelí Ha?aretz reconoció que su principal enemigo fue el gobierno de los EEUU.

 

Shimon Peres

A sus 84 años años, Shimon Peres fue tres veces primer ministro y ministro de casi todo, incluyendo las decisivas carteras de Exteriores y Defensa. Su carrera en la Knesset o parlamento comenzó en 1959. Es decir, lo había sido todo excepto presidente. A partir de este 15 de julio será el 9º jefe de Estado de Israel.

A pesar de su dilatada carrera política, se le considera el gran perdedor. Siempre que fue Primer Ministro lo fue por un acuerdo de rotación o por la muerte del titular. Llevó al fracaso al Partido Laborista, en cinco elecciones. En su primer intento para ser presidente, perdió hace siete años. Y en el 2005, fue derrotado también en las elecciones internas de su partido. Pero no hay duda de que Shimon Peres, nacido en Bielorrusia como Shimon Perski, es uno de los personajes más emblemáticos de la historia del moderno estado de Israel.

Participó en la guerra de la Independencia y en sus comienzos recibió la protección de David Ben Gurion. Como ministro de Exteriores, fue el gran negociador de la Paz con los Palestinos. Esto le valió el premio Nobel, compartido con Rabin y Arafat, tras la firma de los Acuerdos de Oslo de 1993. Y en el ministerio de Defensa, a través de diversos cargos, edificó la impresionante capacidad militar del país y convirtió a Israel en una potencia nuclear. Hace menos de dos años abandonó el Partido Laborista y se unió a su archienemigo político, Ariel Sharon, que también había roto con los suyos para fundar el partido Kadima.

Un reciente editorial (14 de junio) del diario israelí Ha´aretz, decía que a pesar de no estar en el mejor momento de su carrera política, Peres sigue siendo un invitado bienvenido de presidentes y líderes de todo el mundo, conoce cómo abrir puertas, impulsar iniciativas, apagar fuegos. Y que el gobierno debiera ser lo suficientemente inteligente para aprovecharse de esto. El cargo de presidente es en Israel fundamentalmente representativo, pero la larguísima experiencia de Peres teñirá sin duda el cargo y hará más difícil la labor de su primer ministro.

Shimon Peres, que acabará su mandato cuando tenga 91 años, es el último representante en activo de la generación que fundó el Estado de Israel.

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Etiquetas: Israel, Oriente Medio

jueves 12 de julio de 2007

 

Líbano, un año después

Jerusalén.- Nunca estuvo el sur del Líbano (y, por tanto, el norte de Israel), tan seguro como estos últimos meses. Treinta y cuatro días de guerra, 1.200 muertos y el posterior despliegue de los cascos azules de la ONU, dan una tranquilidad a Israel que, sin embargo, es absolutamente engañosa.

En efecto, Hezbollah sigue asentado en el sur del Líbano y se rearma. Ni el ejército libanés ni las fuerzas de la ONU pueden impedir el continuo flujo de armas procedentes de Siria e Irán. Líbano, además, está inmerso en una gravísima crisis política interna. El gobierno del primer ministro Fouad Siniora, no ha logrado imponer su autoridad en el conjunto del país y Hezbollah amenaza con un asalto al poder o un gobierno paralelo. Y lo que quizás es peor, al-Qaeda ha puesto un pie en el país a través del grupo Fatah al-Islam.

En Israel, la conducción de la guerra fue muy resistida. El llamado informe Winograd, en sus conclusiones provisionales, culpa al primer ministro, Ehud Olmert, al ministro de Defensa y a los responsables militares, de una mala gestión y planificación. La ministra de Exteriores, Tzipi Livni, compañera de gabinete y de partido del Primer Ministro, llegó a pedir la dimisión a Olmert.

La sensación que existe en Israel es que todos los frentes están como una olla a presión. La prensa no hace más que hablar de la posiblidad de una nueva guerra con Siria, impaciente por la devolución de los Altos del Golán ocupados por Israel en 1967 y anexados en 1981. Y en Gaza, Hamas sigue día a día atacando territorio israelí, como hacía Hezbollah desde el sur del Líbano.

Pero en la segunda guerra del Líbano se jugó algo más que un conflicto regional. Con el título de “Entonces... ¿ganamos?”, Ben Caspit publica hoy un análisis en el diario israelí Ma´ariv, en el que sostiene que Europa y Estados Unidos se movilizaron porque saben que si una fuerza pro-iraní (Hezbollah), toma el poder en el Líbano y al mismo tiempo se produce la retirada norteamericana de Iraq, se alentará el colapso de un islam moderado en Oriente Medio y la toma del poder por parte de los extremistas: “los egipcios, los jordanos, los saudíes, los israelíes, los americanos, los franceses, los británicos, los libaneses moderados, los estados del Golfo y todos los que apoyan la paz y la cordura en la región, se encuentran en un mismo bote que hace aguas”.

Y todo esto, además, con perspectivas de cambio político. Tanto Siniora, en el Líbano, como Olmert, en Israel, tienen las semanas contadas.

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Etiquetas: Israel, Líbano, Oriente Medio, Siria

lunes 25 de junio de 2007
Kircher ya tiene adversario

No será candidato a las elecciones presidenciales de octubre, pero Mauricio Macri es ya el principal adversario del presidente Kirchner en la arena política, cómodamente dominada en los últimos años por el presidente argentino. La elección de Macri como futuro jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires (alcalde, intendente) y, sobre todo, la contundencia de su triunfo (60,9 % en la segunda vuelta), lo convierten en el hombre que ejecutará el diseño de la oposición.

Macri ha conseguido vencer y convencer a un importante porcentaje de votantes que no pueden ser identificados con la derecha tradicional. Con una considerable fortuna personal, procedente de una familia de empresarios que prosperó con la dictadura y con el menemismo, Mauricio Macri ha sabido presentarse como una derecha no tradicional. A ello contribuyó de forma muy importante la elección de Gabriela Michetti como su compañera de fórmula. Una mujer que, desde su silla de ruedas, ha sabido no solo humanizar al candidato; también le ha dado un contenido al programa de gobierno que por sí solo Macri no podía hacer creíble.

Ricardo López Murphy, el fugaz ministro de Economía de Fernando de la Rúa, era hasta ahora el claro favorito de la derecha pura y dura. Pero será el futuro alcalde de Buenos Aires el que tenga la principal responsabilidad de ungir al candidato que enfrente a Kirchner, no importa cuál de los dos sea el candidato presidencial. Elisa Carrió, por la izquierda, el citado López Murphy, por la derecha, y el respetado Roberto Lavagna, gestor de la recuperación económica argentina hasta que se peleó con Kirchner, se disputan este espacio opositor.

Si no lo pierde la ambición, Macri debería cumplir su mandato completo como intendente de la capital argentina, marcando diferencias con la clase política tradicional. Es decir, haciendo una buena gestión, combatiendo de frente la corrupción y cumpliendo su programa, que no es el tradicional de la derecha.

La ciudad de Buenos Aires, contrariamente a la provincia, fue siempre esquiva al peronismo. Pero hasta la debacle del presidente de la Rúa (2001), era terreno de la UCR (Unión Cívica Radical). Con Macri el centro derecha pone un pie en un distrito de importancia. Y puede constituirse en el núcleo de oposición al kirchnerismo, no tanto en las elecciones de octubre como en las siguientes.

 

 

 

 

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